“Los odias solo por descarte”

Me niego a creer que la lucha a favor de la descolonización sea, al final, una apología del racismo y los estereotipos (pero al revés).

No se es más anti racista por despreciar a todas las personas “blancas” por ser blancas (aunque aquí aclaro que usar esas categorizaciones también es racismo). No se es más anti colonial por despreciar a las personas “europeas” (porque fueron europeos quienes colonizaron). Es incoherente y contraproducente si esa es nuestra “actitud de lucha”, porque la lucha no se trata de despreciar a nadie. Se trata, exactamente, de no Hacer eso y Ser lo opuesto. De no ser así, sería como convertirnos en los mismos verdugos pero con diferente camiseta. “No se puede desmontar la casa del amo, con las herramientas del amo”.

Aunque es verdad —y lo digo sin más– que es posible justificar ese desprecio con argumentos bastante potentes, es verdad también que esta lucha no puede ser una incubadora de odio y resentimiento. Ya que es propicio, hablemos del “descubrimiento” de Colón.

¿Son culpables los españoles actuales por los desastres que se generaron después de que sus compatriotas invasores asesinos “descubrieran América” el 12 de octubre de 1492?
Pienso que no.
¿Es culpable el ciudadano español promedio por no saber lo que realmente ocurrió, es decir, la miseria que produjo el reino de España tras el “descubrimiento de América”?
No, porque justamente, se han encargado de manipular la historia (y después el sistema educativo) para ocultar el resto de verdades (porque, ojo, aquí hay verdades en plural). Quienes ganan las guerras cuentan la historia desde su punto de vista y hacen ver que salvaron al mundo (un ejemplo reciente: EEUU). Pero en la historia hay más fuentes, hay más voces. Las voces de quienes fueron invadidos, saqueados, violados. A esas, las han intentado invisibilizar siempre. Han intentado que desaparezca todo rastro de ellas, porque colonizar es eso, es destruir una identidad para imponer otra.

Entonces el odio hacia la cultura occidental, entonces el resentimiento hacia el hombre blanco. Por supuesto —pensaba– que es totalmente comprensible tener estos sentimientos, tras siglos de abusos, atropellos, violaciones, etc. Más comprensible aún es que, todavía después de las endebles declaraciones de “independencia” de las repúblicas de América Latina, nada cambiara significativamente para el grueso de la población.
La cosa siguió parecida, pero con el cuento de que ya no éramos la colonia de España. Ahora le pertenecíamos a otros amos. Cambiamos de nombres y etiquetas, pero la estructura intacta. “Siempre la misma mierda”

De tal forma, es natural que esa imagen de “el hombre blanco” haya atravesado generaciones mitificándose y arrastrando el dolor que luego se ha convertido en una actitud servil, a la vez, llena de odio y desprecio. Ese del que hablaba al principio. ¿Se justifica, entonces, el desprecio, el odio y el resentimiento? Es decir ¿está bien odiar a todas las personas occidentales porque somos nosotras personas que luchan contra el racismo y la colonización?
Rotundamente, no. Al introducirnos en este tema, y si lo reflexionamos un poco, comprenderemos que trata de estructuras mentales. Entonces, lo primero que tenemos cambiar son las nuestras. Pero si usamos esas mismas estructuras mentales, estaremos demostrando que seguimos colonizados. Y peor aún, que seguimos validando los roles del sistema colonial: el opresor y el oprimido. Seguiríamos perpetuando esos estilos relacionales, contra los que tanto nos indignamos, estaríamos nada más cambiando de rol y asumiendo el de opresor. ¡Eso no es empoderarse!

Quienes de alguna manera nos vemos identificados con esta lucha, tenemos que tener mucho cuidado de no caer en contradicción. Hacer auto crítica y revisar nuestra coherencia es de vital importancia. Es fácil caer en contradicción, justo cuando uno se cree que ya lo entendió todo.

De nada nos servirá declararnos anti coloniales, anti racistas, anti todo… si no estamos observando en primer lugar nuestras acciones ¿Qué decimos? ¿Qué hacemos? ¿Ambas cosas guardan relación? Ese es, justamente, el problema de varias personas que dicen luchar contra estas pestes sociales que dividen a las personas como humanidad, porque en el fondo siguen perpetuando ese sistema colonial.

Cristian Vergara

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