Yo no separo mi basura ¿Y…?

El otro día vino a casa, de visita, la hermana de mi pareja. La cuñada tenía unas botellas de plástico para echar y, al no encontrarla, preguntó dónde teníamos la basura de los plásticos. Al escuchar mi “No tenemos”, preguntó como criticando: “¿No recicláis?” Le respondí que no, que para nosotras no tenía sentido hacerlo y se generó un clima de tensión con esta afirmación.

El planeta es de todos, dijo. Sí, respondí. La contaminación también es de todos, agregó. No, señora, la contaminación es específicamente de algunos: las compañías que fabrican –por ejemplo– envases de plástico para meter dentro sus productos o quien usa combustible fósil para desplazarse en un vehículo.

Es cierto que, en teoría, reciclar reduce la necesidad de extraer materia prima para fabricar nuevos envases. Sin embargo, de todo lo que se rescata, solo 7% vuelve a ser materia prima re utilizable. O sea que para envasar todos los ‘productitos’ que tanto nos encantan, igual hay que extraer nueva materia prima.

Aunque las multinacionales se esconden diciendo: “Hay demanda de los consumidores” Evidentemente, no son los hiper-consumidores quienes extraen esa materia prima, ni quienes envasan esos productos. ¿Acaso estas no tienen alguna responsabilidad (sino toda)? ¿En vez de exigirnos que separemos la basura no deberían regular sin tolerancia a las compañías que siguen envasando de esta manera?

Entonces hemos sido timados por la propaganda de varias organizaciones y estados, que nos han dicho que nosotros tenemos la responsabilidad de reciclar para salvar al planeta. Cuando lo que hay que hacer es pedirle a la Coca-Cola —por mencionar alguna– que deje de usar envases de plástico (o que cierren su fábrica y se vayan al carajo). Lamentablemente lo que han hecho es direccionar la atención a otra parte.

Por lo tanto, si el planeta está en peligro porque usamos envases plásticos, la respuesta no está en reciclar, sino en que las empresas dejen extraer y fabricar tanta mierda que contamina.
Aunque tampoco nos lavemos las manos: hemos permitido que se instale un sistema capitalista autodestructivo y de hiper consumo; y nos han convencido que necesitamos unos productos  innecesarios. Pero hablar de eso hará falta tiempo y otro post.

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