La ficción de las ratas

Dos ratas están viendo las noticias en la tele.  De pronto aparece, en el Congreso, el congresista ImBecerril en la interpelación a un Ministro de Educación. Olvidando el propósito de esa reunión, le dice a su colega Lescano:

—Yo no sé si se refiere a su hermana, que lo denunció por apropiarse de la parte que le correspondía de una herencia mientras la señora estaba purgando condena por terrorismo.

Una de las ratas le codea a la otra y parecen celebrar esas palabras tan ‘ilustradas’ y pertinentes, mientras comen arroz en un taper anaranjado.

En el país las ratas son la mayoría y, al mismo tiempo, son un espejo de la sociedad. Eso hace difícil que los demás puedan debatir con ellas.  Es que, mientras alguien sustenta lo que dice utilizando argumentos e intenta ser racional, dizque objetivo, las ratas como Imbecerril no saben hacerlo (o no quieren y son konchudas) e inventan las normas morales en un mundo de la ficción —también de su autoría-donde, si los otros individuos las incumplen, ellos salen en defensa de esa moral.

Lo que para muchas personas son insultos y falacias, en esa ficción son argumentos e instrumentos de debate.
Aunque la realidad es otra. Cuando es su turno de hablar y utilizar ese invento sofisticado llamado lenguaje, atacan a los argumentos que ese alguien sostuvo (que eso ya desmerece un debate), y peor aún, atacan directamente a ese alguien, le roen la garganta. Es decir, actúan como si su mundo de ficción fuera la realidad. ¿Y qué es la realidad?

Ejemplos hay: Imbecerril contra Lescano o contra los periodistas de la radio. Hay otros: Cuculiza debatiendo contra Veronika Mendoza en un programa de Beto Ortiz. Carlos Raffo debatiendo con Javier Diez-Canseco en un programa de RMP. Martha Chávez debatiendo con Vitocho Belaúnde (y en youtube hay más ejemplos).

El problema es la perspectiva. Es decir, lo que para unos es la realidad (y lo que no). Y dentro de ello,  el significado de las palabras: “argumento”y “debate”. Lo que significa para las ratas y para los demás individuos: la ficción de terror y la realidad.

Y así, quienes están manejando el Congreso son esas ratas sin argumentos,  importando sus normas de la ficción a la realidad.

Ese es su ‘estilo’ de debate: un talk show de Laura Bozo. Y de hecho, ese es el estilo de debate de una mayoría de la población, que curiosamente sigue ciegamente a las ratas, que prende su tele todos los días y termina de comer en un taper anaranjado regalado en la campaña electoral, con diez lucas adentro.

La reforma educativa tiene como fin, entre los muchos que tiene, hacer que los individuos adopten el significado de la palabra “debate” y “argumentos” y entren caprichosamente en nuestra perspectiva de la realidad y salgan de la ficción de las ratas.

Lo que en nuestra realidad es una banda criminal o una mafia, en su ficción,  las ratas le llaman”partido político”.

Y, de hecho, la forma de mantener ese “partido politico” es convencer a más individuos de que su ficción es la realidad (y la realidad es la ficción) convirtiendo en ratas a las personas.

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Así se ven los Fujimoristas, o así los veo.

 

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